Ya empieza a oler hasta aquí. Huele a corazones, a tarjetas pelín horteras y a romanticismo impostado gracias a esa fiesta que hace que los solteros se sientan unos desgraciados y que las parejas tengan que forzar una noche romántica cuando en realidad quizá les apetezca ver la tele en pijama de algodón y no en camisón de satén (hombres, os recuerdo el frío que hace y que con los pies fríos NADA más se puede calentar).

No me malinterpretéis, no estoy en contra de San Valentín porque al parecer fue un señor muy celestino y bonachón y porque me encanta recibir un ramo de flores de vez en cuando (ejem).  Pero sí que me parece que en muchos algunos casos el tema se fuerza. Por no decir que esta fiesta siempre se centra en el amor parejil y eterno, y se olvidan otros amores sin los que nuestra vida sería bastante más tristona: ¿dónde está el amor a familiares y a amigos?¿y el amor a nosotros mismos?¿a nuestra vida?¿a todo lo que nos hace vibrar? Creo que se puede aprovechar San Valentín para comprar menos en El Corte Inglés y para honrar más todo lo que nos hace felices: por eso, te propongo que esta semana redactes tu “love list” personal.

 

¿Qué es una love list?

 

¿Una love list? ¿Eso se compra en Amazon? No, lo mejor de tu lista es que tiene que salir de tus entrañas, no cuesta un duro y encima te va a hacer feliz.  Tan solo tienes que coger papel y boli e ir anotando todo lo que te hace feliz, lo que te llena, lo que podrías hacer durante todo el día, las cosas que te alegran el día, que te hacen sentir 100% tú. Ves por dónde voy, ¿no?

Por cierto, la lista también la puedes teclear en tu ordenador, pero en mi opinión estas cosas personales tienen más mojo si están escritas de tu puño y letra: se siente más si escribes a mano, notas la textura del papel contra ella, escoges los colores que vas a usar…Pero cada uno que haga lo que mejor le vaya, of course.

Por supuesto, esta lista va a evolucionar contigo, así que puedes actualizarla cada cierto tiempo o cuando te venga en gana. Y por supuestísimo, la honestidad es crucial: es tu lista y nadie tiene porqué verla si no quieres, así que escribe lo que te de la gana. De hecho, cuantos menos tópicos haya y más “tú” sea, mucho mejor. Igual tú odias los días de playa que le encantan a todo el mundo y eso está bien.

Lo bueno es que el único propósito de una love list no es el de ponerte de buen humor (que ya es un propósito perfecto y genial en sí mismo), sino que la idea es comprometerte a hacer menos una de las cosas de tu lista cada día. CADA DÍA. No hay excusas. No deberíamos ponerle excusas a nuestra felicidad.

Está claro que no todos los días se puede montar en camello y relajarse en una playa paradisíaca, pero seguro que sí que puedes encontrar un ratito diario para hacer las cosas más sencillas de tu lista: tomar un café mientras lees una revista, echarte una siesta, bailar desnuda por casa…yo que sé, es tu lista, a mi no me mires ;)

Los “pesos pesados” de tu lista tampoco van a dejar de recibir atención por ser más grandotes: lo ideal es que los incluyas en tu planificación a medio o largo plazo . Por ejemplo, si te gusta viajar, búscate unos días, ahorra y hazlo, aunque sea dentro de un año. Lo importante es que hagas todos los días algo que te hace feliz, no para aumentar tu productividad, ni para cumplir con el reto, ni para aumentar la lista de los “debería”, sino para conectar contigo misma y celebrar el día a día, que al fin y al cabo ocupa más tiempo en nuestra vida que los grandísimos eventos.

 

Mi love list

 

¿No estás deseando ponerte ya a escribir? Yo ya me he puesto a ello y os dejo una pequeña muestra, no están todos los que son porque tengo unos cuantos, pero sí son todos los que están:

 

 

Me encantaría que compartieras tu love list conmigo, ya sea en los comentarios del post o por privado…¡Te espero!

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