Muchas veces, las personas interesadas en venir a clase de kundalini yoga me preguntan, ¿cómo es una clase de kundalini yoga?¿en qué es diferente de una clase de otro tipo de yoga, como Hatha?¿puedo ir si no he practicado nunca o si soy menos flexible que un palo? 

Tengo que confesarte que, tras 7 años practicando kundalini yoga, a veces me quedo sin palabras para describir la experiencia que supone asistir a una clase. 

¡Describir una clase de kundalini es tan fácil y tan complicado a la vez!

Es fácil porque siempre suelen seguir la misma estructura, que te voy a contar a continuación, pero complicado porque cada clase es un mundo. 

Aún así, voy a intentar describir en qué consiste una clase de kundalini yoga lo mejor que pueda, por si te estás planteando empezar este apasionante camino y quieres saber a qué atenerte.
 

Abrir el espacio de práctica: los mantras de inicio

 
No lo confundas con simple música para meditar: un mantra es un código de sonido muy sofisticado que tiene la capacidad de modificar nuestros pensamientos y nuestra energía. 

Un truquito: puedes escuchar mantras en cualquier momento del día, no solo cuando estás en clase. Puedes buscar mantras en Youtube (hay miles), o pasarte por mi Spotify, donde tengo un par de listas con la música que utilizo en clase. Póntelas de fondo mientras trabajas, limpias la casa, paseas…¡y ya me contarás la diferencia!
 

Adi Mantra o mantra para “sintonizar”

 
Este mantra es fundamental para abrir el espacio de práctica, para empezar la sesión entrando en un estado de conciencia calmado y sosegado. Es como una línea directa hacia tu yo más sabio, elevado y espiritual. Cuanto más cantes este mantra, más te hará sintonizar con la frecuencia energética que te permitirá sacar el máximo partido a tu práctica. El mantra es el siguiente:

ONG NAMO GURU DEV NAMO
 

Mangala Charan Mantra o mantra de protección

 
Este mantra crea un campo electromagnético de protección que nos rodea en las cuatro direcciones. Nos ayuda a reforzar la conexión que hemos empezado a construir con el mantra anterior y se utiliza para que la clase esté amparada energéticamente y que discurra sin problemas. 

AAD GURAY NAMEH
JUGAAD GURAY NAMEH
SAT GURAY NAMEH
SIRI GURU DAY VAY NAMAH

(Suena a chino pero no, en realidad es Gurmukhi, una lengua sagrada que deriva del sánscrito y de otras lenguas antiguas)
 

Calentamiento 

 
El calentamiento consiste en una serie de ejercicios que preparan el cuerpo para la secuencia que se va a practicar después, para mejorar la experiencia de los alumnos y evitar lesiones. Aunque hay algunos ejercicios o asanas clásicos del kundalini yoga, como las flexiones de columna o los círculos sufíes, cada profesor es libre de crear el calentamiento como desee. 

Durante este calentamiento es común practicar pranayamas o ejercicios de respiración, aunque no tiene porqué ser siempre así. De hecho los ejercicios de pranayama son una constante a lo largo de la clase, pues la respiración es un pilar fundamental de cualquier práctica de yoga. 
 

Kriya

 
Una kriya es el corazón de una clase, y básicamente consiste en una serie de asanas o posturas, colocadas en un orden determinado y con un objetivo específico. En kundalini yoga tenemos kriyas para casi todo: desde secuencias para elevar tu conciencia hasta kriyas para depurar el hígado, por poner algunos ejemplos. 

Las kriyas ya están creadas con un propósito determinado, aunque no tienes que conocer dicho propósito para que estas ejerzan su efecto beneficioso en tu cuerpo, tu mente y tu energía. De hecho, como profesora yo no siempre revelo el propósito de las kriyas para no condicionar la experiencia. Otras veces, si busco una intencionalidad, sí que explico para qué ha sido creada la kriya. Depende mucho de mi intuición y de lo que perciba a nivel energético en la clase.
 

Savasana o relajación

 
Una vez finalizada la kriya del día, es el momento de dar paso a la sabiduría innata del cuerpo para sanarse, regenerarse y redistribuir la energía que hemos activado y movido durante la práctica.

Esto lo hacemos a través de Savasana, conocida también como postura de relajación o de cadáver. 

Para entrar en esta postura solo tienes que tumbarte con las piernas y brazos estirados, relajados y ligeramente separados del cuerpo (como si fueras una estrella de mar). Se pueden adoptar variaciones, de hecho se aconsejan si sientes que las necesitas, para así estar lo más cómoda posible. 

Lo mejor de esta parte es que ¡no tienes que hacer nada! Por eso es la favorita de muchas alumnas, y no les culpo: ¿cuántas veces al día te das permiso para tumbarte y escuchar música relajante? Apuesto a que pocas. 

Pero no te dejes engañar por su aparente inactividad: estos minutos de autocuidado y suavidad son igual de importantes que el resto de la sesión, porque nos permiten:

◯  Integrar los efectos sutiles de la práctica.
◯  
Dar paso a la sabiduría innata del cuerpo para reordenar y distribuir la energía.
◯  
Favorecer el descanso y la regeneración profundas.
◯  
Prepararnos para la meditación.
 

Meditación

 

Al salir de la relajación se ofrece un tiempo para que recuperes la conciencia de tu cuerpo y de tu respiración. Una vez hemos salido de Savasana con suavidad y cariño, es el momento perfecto para la meditación, que es la culminación de toda la clase. 

La meditación nos ayuda a acceder a nuestra mente subconsciente para que poco a poco puedas cambiar los pensamientos limitantes que conforman tu realidad actual. 

Aunque la idea es que el estado meditativo no se relegue únicamente a este momento, sino que sea una constante durante toda la sesión, (esto se consigue con voluntad y práctica) todas las experiencias previas de la clase sirven como preparación para este momento.

En la tradición del kundalini yoga hay cientos de meditaciones: meditaciones en silencio o con recitaciones de mantras, con cantos, con pranayamas, con visualizaciones, con mudras (cierres de energía realizados normalmente con manos y dedos), meditaciones de horas, de apenas tres minutos…

Cuando empieces en este apasionante camino, verás que no tiene final y que, aunque hagas la misma meditación durante meses y meses, cada día te aportará una experiencia diferente. 
 

Cierre de la clase

 
Tras la meditación dejamos unos instantes para que reposen las sensaciones y después, mientras seguimos sentados en postura de meditación, nos preparamos para cerrar el espacio de práctica con alguno de los siguientes mantras, o con ambos: 
 

El Eterno Sol (Long Time Sun)  

 
“Que el eterno sol te ilumine, el amor te rodee y la luz pura interior guíe tu camino”.  

Esta frase proviene de una canción sesentera de un grupo hippie-folk-celta llamado Incredible String Band. No proviene de la tradición del kundalini yoga, pero durante los años 70 se puso de moda tocar esta coda a modo de cierre de las clases de kundalini y acabó convirtiéndose en una tradición.
 

Sat Nam 

 
Sat Nam es uno de los mantras más importantes de la tradición del kundalini yoga. SAT significa verdad y NAM reverencia, así que este mantra puede traducirse como: la verdad es mi identidad, honro la verdad que soy, reconozco lo que es verdadero y lo que es falso o efímero dentro de mí, etc. Se podría equiparar con el conocido saludo indio Namasté, que también es una especie de reconocimiento hacia lo divino que habita en el otro.
 

¿Cómo me sentiré en una clase de kundalini yoga?

 
No te voy a engañar: siempre digo que el kundalini yoga es de lo mejorcito que puedes hacer por tu vitalidad y tu bienestar, pero también es muy friki y de primeras, si no estás abierto a nuevas experiencias, te puede llegar a impresionar.

Cuando llega un alumno a la primera clase, casi puedo oír sus pensamientos:

¿Por qué va la gente de blanco?¿en qué idioma están cantando?¿por qué hacemos ejercicios mucho más raros que las posturitas que le veo en Instagram a la influencer de turno?

En realidad no es que tenga el poder de leer mentes, sino que yo misma tuve esos pensamientos en la primera clase. Lo recuerdo perfectamente y sé que es lo más normal del mundo. 

Pero si decides dejarte guiar y pasas esa barrera de las primeras clases…ay, ¡ahí sí que ocurre la magia! y seguramente acabes enganchándote. En el mejor de los sentidos, claro.

Una cosa que me parece super curiosa es que, al finalizar una clase, hay alumnos que me dicen que ha sido durísima y otros que ni se han enterado de lo rápido que se les ha pasado.

Esto es porque el ingrediente que marca la diferencia (siento compararte con un pastel, por cierto) eres tú. Tu actitud, el estado de tu mente y de tu cuerpo cuando entras en la sala de yoga, tu predisposición ese día, tus niveles de estrés e incluso, si eres mujer, el momento de ciclo en el que te encuentres. 

Todos estos son factores que alterarán o modificarán tu experiencia hasta el punto de que puedes hacer la misma clase  dos días seguidos y que tu experiencia no tenga nada que ver.

Lo que sí suele ser denominador común entre todos mis alumnos es que salen de clase mucho más relajados de lo que entraron y con una sonrisa en la cara que me llena de orgullo y satisfacción (para qué mentir, me encanta ver cómo puede cambiar la energía de una persona en poco más de una hora). 

 

Espero que este artículo te haya servido para entender mejor qué puedes esperar de una clase de kundalini yoga, aunque ya te habrás dado cuenta de que lo mejor para saber cómo es una clase es….(redoble de tambores) ¡venirte a una! 

Así que si se te ha despertado el gusanillo y estás buscando clases de kundalini yoga para empezar el nuevo curso con buen pie, yo solo puedo animarte porque es una de las disciplinas que más ha cambiado mi vida. Suena exagerado, pero así es. 

Y si quieres practicar conmigo, a fecha de hoy (septiembre 2020) estoy ofreciendo algunas clases presenciales en Valencia capital y también estoy valorando la posibilidad de volver a abrir las clases de kundalini yoga online. Nos vemos en la esterilla ;-) 

 

 

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