¿Qué es el prana? –dices mientras clavas

  en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es prana? ¿Y tú me lo preguntas?

  Prana… eres tú.

No, en serio. Si no eres practicante de yoga o conoces las disciplinas orientales a fondo, seguramente no te suene esta palabra, pero si te digo que a grandes rasgos el prana es un concepto paralelo al de energía, seguramente ya no te suene tanto a chino (nunca mejor dicho).

¿Qué es el prana?

 

Prana es una palabra sánscrita que significa Energía Absoluta. Según la sabiduría del Yoga, el Prana es el principio universal de la energía, de fuerza vital. Todo lo que está vivo tiene prana: es nuestra energía física, mental, espiritual…

Las personas sanas y fuertes tienen gran abundancia de prana o vitalidad, que circula por los canales energéticos (nadis) del cuerpo y se acumula en los chakras, que no son más que centros energéticos que reciben, acumulan, transforman y distribuyen esta energía.

En una misma persona, el prana puede estar más alto o más bajo según la época y el estilo de vida que lleve: las horas de descanso, el nivel de estrés, la alimentación…

prana2

 

El prana y tu estilo de vida

 

Seguro que ya lo has experimentado por ti misma: hay épocas en las que te sientes desanimado, cansado, letárgico, espeso…sientes que tu energía está por los suelos, vaya.

En cambio, hay otras, que normalmente coinciden con épocas en las que te cuidas más, en las que te sientes enérgico, vital, optimista, centrado, dinámico, entusiasta…vamos, un gustazo. Seguramente ya habrás deducido que lo que ocurría en el primer caso es que tenías poco prana, o que éste no circulaba fluidamente por tu cuerpo, y en el segundo caso estabas a tope de prana :D

El prana se «desgasta» pensando, deseando, actuando, moviéndose, hablando, escribiendo…Y ahora estarás pensando: pero si yo estoy todo el día sin parar, ¡se me va a acabar el prana!

No te preocupes, el universo lo tiene todo pensado. El cuerpo tiene capacidad para almacenar una cantidad inmensa de prana, de igual modo que una batería almacena electricidad. De hecho,  recargarnos de prana es más fácil de lo que parece y hay muchas maneras de hacerlo.

Vayamos pues al meollo de la cuestión, que es lo que nos interesa: las fuentes principales de prana.

Las principales fuentes de prana

 

 ★ Aire


Es una de las fuentes de prana más importantes y la tenemos al alcance de la mano. El primer nutriente esencial es el oxígeno, y por eso una respiración consciente es el principio de una buena nutrición. De hecho, “comemos” unos 13.000 litros diarios de aire. ¿Curioso, verdad?

Esto quiere decir que si aprendes a respirar conscientemente, tu energía y bienestar físico aumentarán considerablemente. De hecho, el cambio en mi respiración es una de las cosas que más note cuando empecé a practicar yoga (aparte de las agujetas. Eso es otra historia).

Y si hilamos más fino, existen técnicas de respiración destinadas a aumentar nuestra energía o a relajarnos, según interese, y ejercicios para aumentar nuestra capacidad pulmonar, para focalizarnos…

Todas estas técnicas para controlar el prana o energía de nuestro cuerpo se engloban bajo el nombre de Pranayama (de prana, energía y yama, control o restricción). Si te interesa el tema, dímelo y me planteo futuros posts centrados en estos ejercicios respiratorios :)

 

★  Alimentos

Aquí debemos considerar dos variables: cantidad y calidad. No es bueno ni comer como un cerdo ni llevar una dieta super restrictiva. Y la calidad también es fundamental: hay alimentos que tienen más prana que otros, y desgraciadamente esos croissants que tanto nos gustan no son precisamente los más saludables desde este punto de vista…

Los alimentos frescos contienen más prana que los conservados y los que están muy alterados químicamente.

Así que si quieres aumentar tu vitalidad lo suyo es dar prioridad a los cereales integrales, las frutas, las legumbres y las verduras y no abusar de carne, alcohol, tabaco…Nada nuevo que no sepamos, vaya, aunque a veces hagamos como que se nos olvida ;)

 

★  Energía solar

 

Ahora ya sabes porqué en invierno, con menos horas de luz disponibles, estamos más retraídos y tristes. También toma sentido lo bien que te sientan esos paseos de primavera con la cara al solete.

Eso sí, esto los hindús no lo dicen, pero yo sí: siempre hay que usar protección solar adecuada a las circunstancias, por un lado, y por otro no hay que excederse. Con quince minutos al día de exposición directa al sol es suficiente, aunque también depende de la cantidad de piel que esté expuesta.

Un dato que me parece muy curioso es que, según la sabiduría yóguica, uno de los mejores sitios para absorber el prana proveniente de la energía solar es la zona de la espalda que se encuentra entre los omóplatos. Así que ya tienes excusa para disfrutar de los rayos de sol en la playa. Eso sí, ¡recuerda hacerte una coleta!

 

★ Descanso

Aquí ocurre como con la alimentación, la virtud está en el punto medio y no es bueno ni en defecto ni en exceso. Ni 18 horas seguidas ni tres días sin dormir, gracias.  Pero en nuestra sociedad occidental, en la que las prisas están a la orden del día, tendemos a pecar más de no descansar y de andar agotados todo el día. Si quieres estar más sano y aumentar tu prana, presta atención a tus ciclos naturales e intenta descansar cuando el cuerpo te lo pida. Los animales ya lo hacen…

 

★  Tierra

El contacto con la tierra, la hierba, la arena…También nos recarga las pilas. Como puedes ir viendo, estar en contacto regular con la naturaleza es más importante de lo que nos pensamos.

Por otra parte, hay órganos específicamente destinados a la absorción de prana: la lengua (relacionada con la alimentación),  las fosas nasales (relacionadas con el aire y la respiración), la piel (relacionada con la luz solar) y el más curioso….¡los pies! Ya sé que no son un órgano en sí, pero para los yoguis el prana es absorbido a través de las plantas de los pies, pues son un punto energético de conexión con la tierra. Por eso es bueno dar un paseo descalzo por la playa o por algún lugar con hierba.

Además, es una de las razones por las que se recomienda practicar yoga sin calcetines, incluso cuando hace fresquete. La otra razón es más «mundana» y de tipo anatómico: para tener un mejor agarre al hacer las posturas y no resbalar.

En resumen, aumentar nuestra vitalidad y tener un buen nivel de energía es más fácil de lo que parece: respirar conscientemente, una caminata al aire libre con los rayos de sol besando nuestra piel, tener en cuenta los alimentos que comemos y la forma en que lo hacemos, saborear la comida y ser un poco más conscientes de nuestros hábitos en general, son algunas de las cosas a las que le podemos prestar atención con este fin.

Y ahora que sabemos un poquito más…¡a acumular prana se ha dicho!

¿Cuáles son tus estrategias para recargarte de energía? Compártelas con nosotros en los comentarios :)

 

Imagen