¡Por fin llega el Tercer Reto de Meditación! La verdad es que, después de 80 días compartiendo revelaciones, ánimos e inquietudes con la gente molona del grupo de meditación Unusual Hippies, ya echaba de menos volver y empezar un nuevo desafío :-) Y si acabas de llegar por aquí..¡bienvenid@!

Esta vez te propongo una meditación de Kundalini Yoga un poco más relajada que las anteriores: la postura es más cómoda que en el Segundo Reto de Meditación y no es necesario seguir un mantra, como en el caso del Primer Reto.

Es una meditación para conectar profundamente con tu ser interno a través de la respiración o pranayama, y como no hacen falta más que tus ganas y tu dedicación, no hay excusas que valgan para no practicarla (léase vacaciones, poco espacio, que molesto a los vecinos con la música…ya sabes, esas películas que nos montamos todos para saltarnos nuestro compromiso con nosotros mismos). Pero nos dejemos llevar por su aparente simplicidad, porque muchas veces lo más sencillo esconde verdaderos retos y perlas…

Según mi libro kundalinero de cabecera, esta meditación puede tener efectos muy interesantes:

«Es especialmente útil para manejar relaciones estresantes y problemas familiares del pasado. Ayuda en caso de fobias, miedos y neurosis. Puede eliminar pensamientos pasados que nos siguen perturbando en el presente. Puede tomar situaciones problemáticas del presente y dejarlas en manos del Universo»

A nivel físico, además de relajar el organismo, esta meditación tiene efectos beneficiosos en el sistema respiratorio: aumenta la capacidad pulmonar, nos aporta una mayor conciencia respiratoria y ayuda a eliminar el aire residual de los pulmones, limpiándolos y ayudando a depurar el cuerpo.

¿En qué consiste este Reto de Meditación?

FECHAS: 40 días seguidos. Como muchos ya sabéis, el motivo de que se hagan cuarentenas de meditación es que cuarenta días es el tiempo necesario para cambiar un hábito. Otros tiempos habituales son:

90 días: Instaura el nuevo hábito en el subconsciente

120 días : Se fija el hábito en el subconsciente de forma que de ahora en adelante será un patrón automático.

1.000 Días: Te haces un maestro en el nuevo hábito.

DURACIÓN: 11 a 31 minutos. Puedes empezar con 11 y luego subir a 31. Si eres muy muy principiante, empieza en 3, cuando estés cómodo sube a 11 y finalmente a 31.

POSTURA: Sentada en postura fácil (piernas cruzadas) con espalda erguida y los tres centros de tu cuerpo alineados (pelvis-corazón-cabeza)

MUDRA (Gesto de las manos):  Sitúa ambas manos en el centro del pecho, con la punta de cada dedo tocando la punta del mismo dedo de la mano contraria. Deja espacio entre las palmas de las manos, creando una especie de cúpula con ellas. Las puntas de los dedos apuntan hacia arriba. Los brazos están relajados, con los codos a ambos lados del tronco.

MIRADA: Ojos abiertos una décima parte (es decir, entrecerrados).  Mirada dirigida hacia la punta de la nariz. Este gesto o dhrist es conocido como la meditación en el punto del loto. Este enfoque controla la mente y estimula la glándula pineal y el lóbulo frontal del cerebro.

Si eres incapaz o te mareas, prueba a meditar con los ojos cerrados y la mirada dirigida al entrecejo. Pero te recomiendo que lo pruebes al menos una vez para tener la experiencia.

RESPIRACIÓN: Inhala en 5 segundos, retén el aire en lleno en 5 segundos, exhala en 5 segundos. Esto hace que respires 4 veces por minuto, abriendo tu mente hacia el estado meditativo.

Y lo más importante: tu ACTITUD.

Trátate con paciencia y cariño. Aunque os ponga por aquí los beneficios de la meditación, te recomiendo que no la empieces pensando en  solucionar tu vida en diez minutos. La impaciencia no funciona en este caso ;-)

Si ves que te cuesta mucho mantener la concentración, que tu mente se dispara, que te enfadas o que te aburres…debes saber que todas estas reacciones son normales y que, aunque no lo parezca, estás en el buen camino. La meditación, por mucho que nos hagan creer que es un momento de bienestar e iluminación, suele estar llena de baches, sobre todo al principio.

La razón es que estamos limpiando nuestro subconsciente, y al hacerlo, pueden aflorar a la mente todo tipo de recuerdos, reacciones emocionales, pensamientos, etc. Lo importante es centrarte en no dejarte llevar por ellos, intentar volver al estado meditativo y sobre todo NO ABANDONAR.

Cuando noto que los ánimos meditativos decaen, pienso en mi momento de meditación como el acto de sacar la basura de mi mente. Es algo que a veces no apetece, que no siempre es agradable…pero es fundamental. Además, es mucho más fácil limpiar un poco cada día que pegarse el palizón una vez cada varios meses, ¿no crees?

Otra cosa fundamental para tu práctica (y posiblemente lo más difícil): desapégate del resultado. La meditación no se puede abordar como algo matemático, productivo y que da resultados inmediatos, sino que es una práctica consciente que nos ayuda a relajarnos y a conectar con nosotros mismos a un nivel profundo.

La idea es practicar con perseverancia y con una actitud curiosa y abierta, sin esperar a acabar cada sesión para medir los resultados concienzudamente.

No funciona así. Sé que a veces es complicado de entender (y sobre todo de llevar a la práctica), pero si nos ponemos en plan controlador, la meditación pierde su sentido y encima lo más probable es que no te relajes. Así que ¡prueba y déjate sorprender!

ॐ                                   ॐ                                ॐ                                 ॐ                                  ॐ                                ॐ

No me queda más que desearte un buen viaje meditativo.

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