Dice la gran Danielle Laporte que el 80% de tu vida debes dedicarla a crear, a sacar adelante tus sueños…en definitiva, a vivir. El 20% restante es tiempo detox para limpiar y purificar tu cabeza, tu cuerpo y tu entorno. Y no te engañes: el 20% del tiempo que deberíamos pasamos liberando, limpiando y soltando influye mucho más de lo que creemos en el 80% de «vida normal».

Si nunca te has interesado por el tema de echarle una mano a tu cuerpo para que se deshaga de «tó lo malo», no te culpo. Sé que suena aburrido y difícil. Es lógico y normal que ese mundillo te suene un poco a chino y te dé perecilla.

Pero seguro que te gustaría sentirte un poco más sano y vital en tu día a día sin hacer cosas muy complicadas, ¿verdad? La buena noticia que traigo hoy es que con algunos sencillos rituales diarios también puedes echar un cable a tu cuerpo,  sin ponerte en plan espartano y con el añadido de que el simple hecho de crear un pequeño ritual diario para cuidarte te hará conectar con  el presente y volver a tu cuerpo (que muchos de nosotros nos pasamos todo el día en la mente y así no se puede vivir).

Y es que en realidad solo se trata de eso: darle un pequeño descanso a tu cuerpo, echarle un cable para que recupere fuerzas y vuelva a funcionar al 100%. No te confundas, lo que hoy te propongo no es un plan de depuración espartano ni va a conseguir borrar años de donuts y coca cola de tu body, pero sí son unos gestos sencillos que puedes incorporar sin mucho esfuerzo a tu rutina diaria para sentirte un poco mejor. ¡Aquí los tienes!

1. Agua templada con limón. Ni café en vena, ni una galleta, ni mirar tus redes sociales: lo mejor que puedes hacer más levantarte es prepararte un vaso de agua templada con el zumo de medio limón. Luego esperas 10-15 minutos y ya puedes tomar lo que quieras. ¿Y por qué no lanzarme directamente sobre MI café, te preguntarás? Porque con el agua con limón despiertas tu sistema digestivo, eliminas toxinas, subes tus defensas y alcalinizas tu sangre, cosas todas muy importantes para mantener la salud. Vamos, que le estás diciendo a tu cuerpo que se prepare poco a poco para el día, y en su propio idioma. Seguro que te lo agradece.

2. Límpiate la lengua. Quizá lo hagas ya (¡bien!), pero si no, ya es hora de que empieces. Conviene que uses un raspador de lengua nada más levantarte, y si puedes, también cada vez que te laves los dientes (el raspador es menos horrible de lo que su nombre indica, prometido). En la lengua se acumulan muchas toxinas, sobre todo por la noche, bajo el aspecto de la típica pasta blanca que recubre la lengua (los  médicos ayurvédicos lo llaman ama, y nosotros simplemente mierdaca). Estoy viendo perfectamente vuestras caras de asquete, pero peor es tragarte todas esas toxinas otra vez, ¿no? You choose. Por cierto, si vas a probar los puntos  1 y 2, primero límpiate la lengua y luego bébete el mejunje de limón. Primero quitamos lo malo acumulado y luego ya depuramos ;-)

3. Cepillado en seco o dry brushing. ¿Te acuerdas del típico guante de lufa que tenía tu madre por casa y que nadie usaba jamás? Es hora de recuperarlo. La clave está en reservar 5 minutos antes de la ducha, preferiblemente por la mañana, para pasarnos el guante por todo el cuerpo seco en movimientos circulares, empezando por los pies y subiendo hacia la cabeza. El objetivo es estimular la circulación, así que los movimientos deben ir siempre dirigidos al corazón. ¿Los beneficios? Te despierta y tonifica, exfolia la piel, estimula el sistema inmunitario y digestivo y mejora tanto la circulación sanguínea y linfática como la temperatura corporal (perfecto si con el frío te conviertes en un hielito, como yo). Además, mejora considerablemente el aspecto de la piel, que se vuelve más suave, tersa y culitodebebesca. En esta foto tenéis una explicación más gráfica de las direcciones de cepillado:

dry brushing

Estos son unos trucos detox muy básicos que, seguidos con regularidad (ahí está el quid de la cuestión, amigos), ayudarán a que nuestro cuerpo se deshaga poco a poco de lo que no necesita. Obviamente no van a hacer milagros, pero te ayudarán a sentirte mejor.

¡Ahora quiero que me cuentes tú! ¿Qué haces para sentirte mejor con tu cuerpo? ¿Tienes algún tipo de rutina diaria que te ayude? Te espero en los comentarios :)

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