Ya sabía la respuesta a la pregunta, pero aún así cogí aire y la formulé.

– Yo: Quería comentarte que normalmente tengo dolor menstrual, ¿hay algo que podamos mirar o hacer para tratarlo?
– Ella: Antiinflamatorios. ¿Qué te tomas?
– Yo: Pues “medicamento X” en una regla “normal” y “medicamento hardcore” cuando tengo una regla mala. Pero es que durante los dos primeros días dependo totalmente de ellos, me quedo planchada y me encuentro bastante mal.
– Ella: Bueno, pues si no te quieres quedar embarazada tómate anticonceptivos. Los anticonceptivos son para el dolor.

Se hace el silencio sepulcral. Los anticonceptivos son para el dolor. El silencio sigue durante unos tensos segundos en los que yo decido que me voy a rendir una vez más.

– Ok, pues muchas gracias por la información. Hasta luego.

Digo que decidí rendirme en ese momento, pero en realidad ya había dado la causa por perdida antes de formular la pregunta. Una respuesta diferente me hubiera sorprendido para bien, por supuesto, pero sabía que era muy poco probable que ocurriera.

Salí de la consulta con su última frase retumbando en mi cabeza.

Los anticonceptivos son para el dolor.

Lo peor de todo esto, lo más triste aparte de convivir con el dolor y la incomodidad mes a mes, es que ya nos esperamos respuestas que aportan cero y desmoralizan mil. Llevo años lidiando con el dolor menstrual (en mayor o menor medida según la etapa de mi vida) y me sigo encontrando con muros en lugar de puertas cada vez que busco ayuda por los canales “oficiales”.

En otro momento, si mi alter ego superwoman (o mi premenstrual reivindicativa) me hubieran poseído, le hubiera contestado calmada y asertivamente:

Disculpa, pero los anticonceptivos hormonales, como tú sabes mejor que yo, tienen la función de suprimir la ovulación y con ella todos los beneficios que esta tiene para nuestro cuerpo. Así que si suprimes la ovulación estás privando a la mujer de un proceso fisiológico que le ayuda a estar sana y vital. Por no hablar de todos los efectos secundarios que los anticonceptivos hormonales tienen en nuestro cuerpo, tanto mientras los tomamos como cuando los dejamos de tomar.

Me gustaría que, en lugar de simplificar y decirme que los anticonceptivos son para el dolor, me hubieras explicado que lo que hace la anticoncepción hormonal es suprimir mis estrógenos y mi progesterona natural, es decir, las hormonas que son beneficiosas para mi cuerpo y mi salud. Y así ayudarme a tomar una decisión informada.

 

Obviamente, si lo que deseas es no quedarte embarazada y estás informada adecuadamente de los riesgos y los beneficios que implica, entiendo es una de las opciones que existen para evitarlo. También hay casos específicos de mujeres con patologías muy concretas para las que los anticonceptivos hormonales son una opción aceptable.

Pero por favor, no me vendas los métodos anticonceptivos hormonales como algo inocuo y deseable para mi organismo, y sobre todo no me digas que la única opción que tengo para mantener mi salud es depender de una pastilla. Es una opción, la opción rápida, la opción que te ayudará a despacharme antes de la consulta. Pero no la ÚNICA opción.

¿Me hubiera quedado tan ancha? Sí
¿No hubiera podido volver por esa consulta? Pues también
¿Puede que lo haga la próxima vez? Altamente probable

Bromas aparte, lo cierto es que estoy harta de la sensación de desprotección e incomprensión que me inunda cada vez que me toca pisar la consulta del gine. Y como a mí, sé que esto le ocurre al 90% de las mujeres con las que hablo. De hecho, mi “incidente” es un mero ejemplo que se queda en anécdota en comparación con vivencias que me han contado algunas mujeres. Sin ir más lejos, hace unos días conté esta historia por Instagram y recibí unas cuantas historias para no dormir como respuesta.

Cuando me encuentro en estas situaciones me vuelvo a reafirmar en la decisión que he tomado este año de formarme como coach menstrual (no me apasiona la palabra coach pero de momento y hasta que encuentre otra es la que voy a usar para entendernos). Esta formación me está sirviendo para ordenar todo el conocimiento que tenía en la cabeza y para adquirir herramientas y recursos que puedan ayudar a otras mujeres, para que se sientan acompañadas y comprendidas.

Y es que cuando veo que en pleno siglo XXI se nos sigue vendiendo que los anticonceptivos son una solución mágica que te quita el dolor sin apenas afectar a nuestros cuerpos, que son la única opción que tenemos (aparte de atiborrarnos a antiinflamatorios, claro), se me quitan todas las dudas y miedos que pudiera tener.

~ Creo que las mujeres y personas menstruantes tenemos derecho a entender cómo funciona nuestro cuerpo y a poder tomar decisiones en base a ese conocimiento holístico.

~ Creo que tenemos derecho a tener soluciones y apoyo por parte de la medicina moderna, sin estar limitadas al “tómate una pastilla y deja de quejarte, que eso es normal”.

~ Tenemos derecho a que no nos traten de locas o pesadas si queremos entender y saber lo que ocurre en nuestro interior. Es nuestro cuerpo.

~ Tenemos derecho a que se valide y se respete nuestro dolor, sea cual sea, y a saber distinguir entre normal y habitual. Porque que el dolor sea habitual en muchas mujeres, no quiere decir que sea normal, y no debería tratarse como tal.

Es una gran pena que la mayoría de los ginecólogos y profesionales de la salud no nos faciliten ese apoyo y esta visión holística.

Así que mientras la situación esté así tendremos que adquirir nosotras ese conocimiento. Tendremos que investigar, tendernos manos entre nosotras, recurrir a profesionales realmente interesados en promover la salud y crear redes que nos hagan sentirnos comprendidas y acompañadas.

Por mi parte, pienso aportar todo lo que esté en mi mano para que cada vez más mujeres aprendamos a cuidarnos y entendernos mejor. Así que si al leer esto se te han removido recuerdos decepcionantes y/o desagradables, quiero que sepas que no estás sola.

Aún tenemos un largo camino que recorrer, pero somos muchas en esto. Y el primer paso es abrir los ojos.

“Así como ahora nos llevamos las manos a la cabeza cuando miramos hacia atrás y vemos los bárbaros procedimientos médicos de siglos anteriores, llegará el día en que miremos hacia atrás y veamos la píldora como el tosco instrumento que es”
Lara Briden

 

 

P.D. Si tu también estás hasta tu maravilloso c**o de sentirte incomprendida y sola, como te decía arriba, ¡no lo estás! Estoy preparando un montón de contenido sobre el ciclo menstrual (ya tienes algunos artículos aquí o aquí ). Además, tienes a tu disposición unos preciosos planificadores cíclicos que creé para que puedas entenderte, disfrutarte y cuidarte mejor.

 

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