Seguramente hayas oído alguna vez que la luna afecta a tu ciclo menstrual. Si has investigado un poco (y si no, ya te lo cuento yo) puede que hayas descubierto que nuestras antepasadas, que vivían en sintonía con los ciclos de la naturaleza y de la luna, solían ovular en luna llena y sangraban con la luna nueva.

La siguiente pregunta más habitual es: entonces, ¿tengo que sincronizar mi menstruación con la luna nueva? O, si tienes un día regu, puede que la pregunta que te surja sea: entonces, si mi menstruación no coincide con la luna nueva, ¿es que soy un desastre y estoy totalmente desconectada de mi sabiduría femenina? 

Ya te adelanto que la respuesta a ambas preguntas es que no, no tienes que “sincronizarte” obligatoriamente con la luna. Tampoco hay nada malo en ti. De hecho, aunque no lo sepas, tu ciclo menstrual ya está sincronizado con la luna. Sigue leyendo anda, que te lo cuento todo. 

 

 

La relación entre el ciclo lunar y el ciclo menstrual

 

 ¿Sabías que para muchas tribus indígenas las palabras luna y menstruación son intercambiables? Esto nos demuestra la sabiduría que vive en nosotras desde hace miles de años, esa que sabe que somos parte inseparable de la naturaleza y que, como la luna, también pasamos por ciclos.

De hecho, la luna es el astro que se ha asociado a lo femenino desde tiempos inmemoriales (¿te has fijado en el logo de Unusual Rebels? No es casualidad).

Un ciclo lunar dura unos 29 días, que es el tiempo que tarda la luna en rodear la Tierra, y el ciclo menstrual “estándar” también dura unos 28-29 días (aunque hay mujeres con ciclos más cortos y más largos).

Pero las similitudes no acaban ahí. Como la luna, nosotras también crecemos y decrecemos, transitamos de la luz a la oscuridad mes a mes. Lejos de ser esto malo, cada ciclo menstrual es un viaje a través de nuestras partes más y menos luminosas, además de una oportunidad maravillosa de renovarnos completamente, no solo a nivel físico sino también mental, emocional y espiritual. Visto así no suena tan mal, ¿verdad?

 

 

Las fases de la luna y nuestras fases

 

 Como te comentaba arriba, nuestras antepasadas conocían a la perfección la influencia de los ciclos lunares en nuestros cuerpos.

Al estar más conectadas con la naturaleza y apenas estar expuestas a luces artificiales, era muy habitual que el momento de mayor fertilidad del ciclo, la ovulación, se produjera en el momento en el que la luna estaba plena y radiante en el cielo. Después de ese punto álgido, cuando la luna empezaba a menguar, la progesterona inundaba sus cuerpos hasta que se producía el sangrado o menstruación en el momento de mayor oscuridad en el cielo: la luna nueva.

La correspondencia entre las fases de la luna y las fases de nuestro ciclo menstrual quedaría entonces así: 

  • Luna nueva: Fase menstrual, momento en el que la luna está oscura y nuestra energía está en el punto más bajo del ciclo.
  • Luna creciente: Fase preovulatoria, la luna se va llenando en el cielo mientras que con la subida del estrógeno nuestros cuerpos despiertan y se preparan para la ovulación.
  • Luna llena: Fase ovulatoria, punto álgido de la luna en el cielo y punto álgido de nuestra fertilidad y energía. 
  • Luna menguante: Fase premenstrual, la energía va bajando tanto en el cielo como en nosotras, y nos preparamos para la llegada del invierno, el momento más oscuro del ciclo (ojo, que oscuro no tiene porqué ser malo).

Vale, tenemos clara la teoría, pero la realidad es que hoy en día la mayoría estamos desconectadas de los ciclos lunares. ¿Cómo no estarlo? Vivimos en ciudades en las que no apreciamos la luz lunar, sometidas a estrés y prisas a diario, y como remate tenemos a nuestras amigas las pantallas, emitiendo luz azul que trastoca el ciclo de nuestras hormonas del sueño.

Así que lo que antes era habitual (ovular en luna llena y menstruar en luna nueva) se ha convertido en una excepción. Y sí, existen formas de reconectar con este patrón, pero déjame decirte que NO es necesario. No hace falta que te vuelvas loca intentando sincronizarte con la luna (lo que nos faltaba, más presión) porque en realidad ¡tu ciclo ya está conectado con el ciclo lunar!

De hecho (y aquí viene la parte que me encanta) la fase lunar en la que menstrúas, que va cambiando con los meses y los años, tiene un poder y una magia específica relacionada con lo que necesitas recibir o cultivar en cada momento de tu vida. Es decir, que la fase lunar en la que menstrúas te da pistas sobre en lo que tienes que centrarte y enfocarte en cada fase de tu vida.

 

 

Significado de menstruar en cada una de las fases lunares

 

 Antes de empezar esta parte quiero reconocer el trabajo de Lisa Lister, pues en su libro Code Red (que ya recomendé aquí) expone esta teoría tan interesante sobre la relación entre la fase lunar en la que menstrúas y tu momento vital:

 

🌑 Menstruar en luna nueva

Cuando la luna está en calidad de nueva, significa que está situada entre la tierra y el sol y por tanto no la podemos ver. Es un momento que invita al reposo, la meditación y el recogimiento, además del momento perfecto para sembrar intenciones de cara al nuevo ciclo lunar. 

Esta es la fase en la que era natural menstruar, y si es tu caso, quiere decir que tu ser te está llamando hacia dentro, para nutrirte a ti misma profundamente. Cuando menstrúas en luna nueva tienes un pie en este mundo y otro en el mundo de la intuición y la magia.

Por eso es muy buen momento para cultivar el descanso y el silencio (si no agudizas el oído, ¿cómo vas a escuchar a tu intuición?) y para permitir a tu ser superior guiarte en tus próximos pasos (aunque no tienes que ponerte en marcha aún). 

Además, es muy probable que tus sueños sean súper potentes y que escondan mensajes clave para ti, ¡así que ten una libreta cerca de la cama!

 

 

🌓 Menstruar en luna creciente

Cuando la luna está en fase creciente está aumentando su tamaño en el cielo y cada vez es más visible. Es un momento de crecimiento, para iniciar y conceptualizar proyectos, para socializar y asumir riesgos. 

Si menstrúas en luna creciente, estás siendo llamada a utilizar tu fase menstrual para explorar y para hacer nuevos descubrimientos sobre ti misma y el mundo que te rodea.

Es un momento para jugar, para probar cosas nuevas y para leer esos libros o hacer esos cursos que quieres hacer desde hace tanto tiempo. 

Atrévete a probar algo nuevo, pues si sangras cuando la luna está creciente te preocupará menos el fracaso o cometer errores. Eso sí, no te olvides de descansar un poco cuando hayas terminado tus aventuras ;-)

 

 

🌕 Menstruar en luna llena

La luna llena es un momento de plenitud en el cielo, de máxima energía. Durante las lunas llenas los sentidos se agudizan y los sentimientos y las emociones se iluminan, salen a la luz, hasta el punto de que la energía puede resultar abrumadora. 

Así que si tu menstruación coincide con este momento de plenitud lunar, estás siendo llamada a compartir tu trabajo, tu experiencia y tu medicina con el mundo. Sangrar durante la luna llena es una invitación a usar la vitalidad y potencia de la luna junto con la liberación propia de la fase menstrual para dar a luz algo, para crear y nutrir al mundo externo. 

Una vez sabes esto sorprende menos que tantas mujeres estén menstruando ahora mismo con la luna llena: es una respuesta al panorama político, social y medioambiental que estamos viviendo, una llamada al activismo consciente y a transmutar la rabia en acción creativa.

 

 

🌗 Menstruar en luna menguante 

La luna menguante es la fase intermedia entre la luna llena y la nueva, en la que la luna está decreciendo en tamaño. Es una fase perfecta para editar, limpiar, purificar y terminar con malos hábitos o relaciones, además de que es un momento en el que nuestra intuición está potenciada y nuestra tolerancia y paciencia pueden ser un poco inferiores a lo habitual. 

Menstruar durante la fase lunar menguante nos indica que es el momento de atender y afinar los frutos y manifestaciones de la anterior luna llena. Es una invitación para usar la información recibida durante tu anterior fase menstrual, para ahondar en los detalles, estabilizar y solidificar las condiciones actuales, y verificar el conocimiento que te ayudará a desarrollar tus planes y proyectos. 

 

Dime, ¿conocías esta información? Es flipante, ¿verdad? Lo que más me gusta de que cada vez más mujeres seamos conscientes de la conexión entre la luna y nuestro ciclo es que nos ayuda a recordar esa sabiduría que hemos olvidado, pero que vive en nuestros cuerpos. 

Hay algo que nos conecta con todo lo viviente, con la tierra, las estaciones y por supuesto el ciclo lunar que conviene rescatar y atesorar para habituar nuestro cuerpo de una forma más amable y orgánica. 

Ahora que ya conoces esta información, te invito a volver a observar las fases lunares y su correspondencia con las fases de tu ciclo, pues es una práctica preciosa y super entretenida que te ayudará a conectarte de nuevo con tu naturaleza cíclica y femenina. 

Cuéntame, ¿en qué fase estás menstruando tú en esta etapa de tu vida? Si no lo sabes, te recomiendo que te descargues mis planificadores cíclicos y empieces a tomar nota de tu ciclo para entenderte y quererte mejor.